‘Veep’ comienza su temporada final: “Ojalá ciertas ocurrencias no hubieran salido del plató”

‘Veep’ comienza su temporada final: “Ojalá ciertas ocurrencias no hubieran salido del plató”

“Este país se está volviendo más asqueroso con cada segundo que pasa”, lamenta la expresidenta Selina Meyer, interpretada por Julia Louis-Dreyfus, mientras corteja votantes en una feria de Iowa fingiendo que le gustan los niños y los animales. A su lado, el estratega Kent Davison (Gary Cole) le responde que no se preocupe, que el targeting del electorado se está haciendo a través de Facebook. Es solo un ejemplo de hasta qué punto la serie que protagonizan, Veep, profundiza en el lado más oscuro de la política, hasta pinchar hueso. Ejemplo como el que hay mil en la séptima (y última) temporada que acaba de estrenarse en HBO España

La serie nació como una especie de laboratorio para exminar el comportamiento humano cuando se llega al poder. No se identifican partidos concretos, se dan golpes a izquierda y derecha. “Eso es algo deliberado: es una serie sobre la cultura de la política”, explica Louis-Dreyfus a EL PAÍS. Además, completa a su lado Kevin Dunn, que interpreta al jefe de campaña Ben, “tanto republicanos como demócratas hacen cosas similares”. En Veep, tal y como la ideó el aclamdo guionista británico Armando Ianucci (In the loop), la protagonista no es la ideología. Es la absurdez.

Pero han pasado los años desde que la primera temporada presentó este delirante Washington D. C. ficticio en 2012. Ianucci dejó la serie en manos de David Mandel. Selina Meyer pasó de vicepresidenta a ser brevemente presidenta. En el mudno real, Donald Trump llegó al poder y el Washington real se transformó en un lugar notablemente más caótico. Otros populistas aprendieron los trucos de Trump. Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil. Y ahora, en la serie, el inepto becario que peloteaba a Selina, Jonah, es su mayor rival y este giro de guion resulta tristemente verosímil. “Las cosas que hace diez años habrían torpedeado la carrera de un político son ahora sus mejores cualidades”, señala Timothy Simons, su intérprete. “Hubiera sido mejor que ciertas ocurrencias que los guionistas aventuraron se hubieran quedado en el plató”.

Hacer parodia verosímil cuando cuando realidad parece increíble

Precisamente que la política sea cosa cada vez menos de profesionales y más de paracaidistas es algo que le da valor a la serie, en opinión de Anna Chlumsky, quien interpreta a una ayudante de Selina. “La sátira permite analizar todo lo que está pasando en el mundo y por qué", explica. “El humor puede abrir la puerta a cosas que no quieres ver. No se trata solo de hacer reír”. Otra de las actrices de la serie, Sarah Sutherland (que hace de hija de Selina) defiende la comedia política como arma. “Ahora es más difícil reírse con estas cosas porque reflejan lo que está sucediendo. Es como una patada en la garganta”.

Aunque el Washington de Veep sea imaginario, en esta temporada sí se ve afectado por la actualidad. Por ejemplo, el movimiento #MeToo complica la vida de Jonah. “Nadie va a hacer un chiste barato porque es una cosa muy valiosa pero es algo que están sucediendo y se puede trata sin denigrar”, cuenta el actor.

Quien no cambia es Selina. Sigue siendo tan sedienta de poder como siempre. En la temporada anterior se propuso cambiar, dejar la política y hacer vida normal. Como todos los cambios en televisión, no duró mucho, de ahí que ahora se presente a presidenta de nuevo (“las historias que puedes contar son limitadas, al fin y al cabo”, admite Louis-Dreyfuss). Lo hace en una temporada que será más corta que las anteriores. La sexta terminó en 2017 y la producción tuvo que retrasarse entonces porque Louis-Dreyfus fue diagnosticada con un cáncer de mama. El pasado octubre, en una entrevista con le también comediante Jimmy Kimmel, confirmó que batió enfermedad.

Ese fue el único bache en la trayectoria de la serie, uno de los bastiones de la televisión de prestigio reciente. Ha ganado 17 premios Emmy, tres de ellos seguidos a la mejor comedia. Louis-Dreyfuss, probablemente la actriz cómica más venerada de la televisión estadounidense, se hizo con el trofeo en seis ocasiones. Acumula once premios en toda su carrera por Seinfeld y The New Adventures of Old Christine. Ahora admite que le gustaría “ejercitar otro músculo, incluido el dramático”.

Ahora la serie se va y deja un mundo donde el absurdismo político se ve más en los titulares que en sus guiones. Quizá haga falta otro Veep para sobrellevarlo. Dunn lo tiene claro: “La locura en política nunca acaba”.

 

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