En Santiago de Compostela, donde la lluvia tiene nombre propio

En Santiago de Compostela, donde la lluvia tiene nombre propio

Llueve. Estamos en la puerta del Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago de Compostela, España. Es un edificio antiquísimo que nació como Hospital Real en 1499, y que desde hace varios años -reconvertido en alojamiento de la red Paradores de España- es uno de esos lugares en los que hay que dormir al menos una vez en la vida.

Les decía, llueve sobre la Plaza del Obradoiro y todo alrededor parece en su lugar. Los muros húmedos, un grupo de peregrinos abrazándose frente a la Catedral, la música de las gaitas que suenan bajo el Arco del Palacio colándose por los rincones.

las-calles-de-santiago-de___5glj21Ly-_720x0__1.jpg

Las calles de Santiago de Compostela con lluvia, Galicia, España (Getty Images)

Newsletters Clarín Viajes | El destino de la semana y los mejores consejos para el viajero

Todos los viernes.

Llueve. El conserje del hostal sonríe y nos empuja a salir a la calle sin dudas: “que la lluvia es arte”, “que tanto verde tiene su precio aquí en Galicia” y “que si no ves la Plaza del Obradoiro con lluvia, no has estado en Santiago”. Se ríe más fuerte cuando le consultamos si en el hostal prestan paraguas: “Con lo que llueve aquí en Galicia, nunca nos alcanzarían los paraguas para todos los huéspedes”.

Damos unos pasos y nos paramos en el centro de la plaza, envuelta en una bruma que con el correr de las horas se irá disipando. Volverá a la noche envolviendo a turistas, peregrinos y habitantes; se pegará a las vidrieras de los restaurantes y de las tiendas de souvenires; apenas dejará entrever los nombres de las callecitas -del Preguntorio; de las Trompas; de los Gramáticos, por citar algunas- que hacen referencia a tiempos medievales.

Mirá también lxVWVY6tL_290x290__1.jpg

Llueve y llegan más peregrinos. Dicen que cada día son alrededor de 800 en promedio. Sonríen, lloran, se recuestan frente a la Catedral, que se construyó a partir de 1075, en el lugar donde apareció el sepulcro del Apóstol Santiago. Su fachada oeste, la del Obradoiro, la más fotografiada, se sumó entre los siglos XVII y XVIII, cuenta la guía.

“Llueve en Santiago / mi dulce amor / camelia blanca del aire / brilla oscurecido el sol”, dice en un poema Federico García Lorca, quien quedó enamorado de Galicia: “Mira la lluvia por la rúa / lamento de piedra y cristal / mira el viento descolorido / sombra y ceniza de tu mar...”. Alguna vez dijo que las fuerzas del paisaje y de Compostela “se apoderaron de mí en forma tal que también me sentí poeta de la alta hierba, de la lluvia alta y pausada... Me sentí poeta gallego”.

Mirá también HyLfPHVu7_290x290__1.jpg

Llueve y la lluvia aquí tiene sus nombres: chuvia, choiva, chuva; si es fuerte y cortita será chuvascada; si es abundante pero de poca duración, quizá le digan que se trata del ballón o balloada. Pero hay más, muchos, muchísimos términos diferentes -basto, chaparrada, babuxa, zarzallo, lapiñeira, orballo...- para hablar de algo que aquí es palabra mayor. La lluvia.

Source Link

"Brunia", la pareja de ficción que es furor en redes: Albert Baró y Delfina Chaves « Previous "Brunia", la pareja de ficción que es furor en redes: Albert Baró y Delfina Chaves
Next » ShowMatch 2019: un camino posible para el humor y la emoción ShowMatch 2019: un camino posible para el humor y la emoción

Latest posts